LOS AVANCES CIENTÍFICO-TECNOLÓGICOS
Y EL CAMBIO GLOBAL
La ciencia y la tecnología son ciertamente un bien para todos los países. De hecho, han transformado la historia
humana y el mismo planeta. Y todo ello ha ocurrido recientemente. Los humanos hace varios millones de años
que habitamos la Tierra. En el pasado descubrimos dos actividades que nos permitieron trascender nuestra condición
de simples componentes de los ecosistemas en que habitábamos: saber hacer fuego y la agricultura. Sin embargo,
el invento más fundamental ha sido mucho más reciente. Hace aproximadamente unos doscientos años aprendimos
a obtener trabajo a partir del calor. Este fue un paso esencial porque liberó a muchas personas de la dependencia del
trabajo manual. Este descubrimiento puso en marcha la revolución industrial.
L
Disponer de un porcentaje mayor de personas que podían
dedicarse a pensar cambió el mundo. En estos últimos
doscientos años se han establecido las bases científicas de
la física, la química, la biología. A nivel tecnológico se han
inventado el motor de vapor y el motor de explosión, se
desarrolló la energía nuclear y se empezó la conquista del
espacio. En el ámbito sanitario se inventaron las vacunas y
los antibióticos, y la cirugía ha alcanzado un desarrollo
enorme. Como consecuencia de todo ello, la esperanza
media de vida ha pasado, de alrededor de unos cuarenta
años, a situarse en el intervalo de setenta y cinco u ochenta
años.
Todo ello también se ha traducido en un enorme incremento
de la población. El número total de humanos en el
planeta estuvo en torno a los 50 millones; en tiempos de
Jesucristo, por ejemplo, entre 100 y 150 millones a lo
sumo. Y solo hubo un crecimiento pequeño hasta que, al
llegar al periodo de la Revolución industrial, aumentó hasta
los 6.300 millones de personas que somos ahora. Ello
representa una situación nueva en la historia. Única.
Y plantea una serie de problemas nuevos que habrá que
resolver.
Por ejemplo, hoy en día algunos contaminantes, como
por ejemplo los compuestos orgánicos persistentes (policlorobifenilos,
DDT, hexaclorobenzeno), están extendidos
por todos los rincones de la Tierra. Nosotros mismos, los
humanos, también llevamos en nuestro cuerpo una carga
de ellos, y muchos se encuentran presentes en todas las
etapas del crecimiento, desde que nos formamos en el
vientre materno hasta que morimos. Por otro lado, estamos
cambiando aspectos básicos del planeta, como la cantidad
de gases de efecto invernadero de la atmósfera, con
lo que estamos introduciendo un cambio en la evolución
climática. La naturaleza, que para los antiguos era un medio
hostil, ahora se ha convertido en algo manejable, una
especie de jardín grande que tenemos que preservar porque
de él depende nuestra existencia y bienestar.
Otro problema importante es el de la pobreza. Los
contrastes entre el mundo desarrollado y el subdesarrollado
son enormes. Es necesario asegurar unas mínimas
condiciones de vida a toda la población.
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